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DIRECCION TEATRAL | UNIVERSITARIO
- CÉFALO Y POCRIS
- Autor: Calderón de la Barca.
- INTÉRPRETES: Lidia Navarro, Carmelo Alonso, Daniel Moreno, Carlos Alba, Laura Blázquez, Belén González, María Ayuso, David Lorente, Mónica Solé, Virginia Buika, Tracy Romans, Miguel Cubero, Javier Cabezas
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Diseño escenografía y vestuario: Miguel Cubero
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Coreografía: María Ayuso
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Iluminación: La Fabrica de Luz
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Maquillaje: Ana Nuria Corral
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Música: J. Antonio Bornot
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Dirección: Luis Dorrego
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CRÍTICAS:
Céfalo y Pocris, farsa en tres jornadas representada en palacio el Martes de Carnaval de 1662, es un compendio de sabiduría dramática que no tiene igual en el teatro europeo. Probablemente representada al día siguiente de la puesta en escena de otras dos obras de Calderón, Auristela y Lisidante y Celos aun del aire matan, esta ultima comedia de música dónde el dramaturgo llevó a la escena la historia de Céfalo y Pocris, partiendo del texto de Ovidio en la Metamorfosis. Calderón en esta farsa eleva a su máxima potencia dramática el mundo al revés del Carnaval, ayuntando magistralmente el teatro cómico popular y el drama trágico, para lograr una. farsa de extrema y absurda comicidad en la que satiriza las convenciones del teatro barroco y especialmente su propio teatro y poniendo a prueba las palabras de un Sócrates embriagado que al final del Banquete plantea la peregrina idea de que el escritor de comedias, es a la vez, el autor de tragedias. Calderón demuestra en este magnífico disparate, que es a la vez
Eurípides y Aristófanes. Aunque hemos perdido claves para entender esta farsa, ya que el dramaturgo maneta con increíble soltura las convenciones teatrales asumidas por el público de su época, el impacto cómico de Céfalo y Pocris sigue siendo contundente y hasta brutal. No es difícil ver en este teatro una prefiguración del esperpento de Valle-Inclán y aspectos del teatro del absurdo, aunque habría que añadir que sólo de manera superficial. El no sentido que logra la inversión calderoniana constituye una pieza clave del gran teatro del mundo en tanto los actores y actrices no interpretan al rey, a la dama, al privado, etc., sino que se representan a sí mismos intercalando otro papel que coincide con la impostura y el equívoco.
En esta pieza el dramaturgo retrató ante la corte de Felipe IV en clave cómico-grotesca el absurdo y sinrazón de la Razón de Estado, inversión paródica de un maquiavelismo descarnado que en los dramas trágicos encapsulan los versos con los que alude "al más frío de todos los monstruos" (Nietzsche), el Estado.
No olvidemos que fue Calderón quien dijo por boca de un personaje hace poco más de tres siglos:
" ¡ Oh necia razón de Estado...!
¿ Qué no harás
si haces del delito, conveniencia?"
{Psique y Cupido)
" Con capa de justiciero
mata por Razón de Estado."
(Argenis y Poliarco)
La Compañía Teatro Estudio de Alcalá dirigida por LUIS DORREGO, ha logrado llevar a las tablas esta gran obra de Calderón, mezclando la prudencia y la temeridad, para hacer presente ante el público las maravillas de nuestro teatro clásico, una verdadera fiesta barroca que comunica tour de forcé de alegría, picardía y teatralidad. Y esto lo ha logrado un grupo de jóvenes actores y actrices que se muestran dignos intérpretes de un gran arte dramático que todavía está por descubrir.
Antonio Regalado
(Universidad de Nueva York)
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