
DIRECCION TEATRAL | PROFESIONAL
- LA ENTRETENIDA
- Autor: Miguel de Cervantes
- Teatro Estudio de Alcalá
- Intérpretes: Carlos Viaga, Ana Risquet, Domingo
Ortega, Carmen Jabonero, David Ojeda, Jesús Barranco,
Jesús Calvo, Patricia Santos, Eva Urquía, José Ángel Escribano,
Santiago Alonso, Nekane Ramos, José María García, Juan
Carlos Moyano, José Luis Beltrán, Tomás Elías.
- Ayudante de dirección: Daniel Martín.
- Escenografía y vestuario: Miguel Cubero.
- Iluminación: Luis Dorrego
- Espacio sonoro: Luis Dorrego
- Producción: Sara Akkad
- Teatro Estudio de Alcalá
- Estreno: 19 de diciembre de 1997. Teatro Salón Cervantes de Alcalá de Henares.
CRÍTICAS
DIARIO DE ALCALÁ
"Teatralidad y madurez"
"La Entretenida se muestra, a través del montaje de la compañía de la Universidad de Alcalá, sobre todo como la obra de un talento dramático de primer orden"
"Habrá que empezar a hablar enseguida, de una regeneración del teatro en España. Una verdadera catarsis que, haciendo tabla rasa de errores convertidos en hábito, vicios elevados a norma e ignorancia constituida en modelo, devuelva a nuestro arte escénico aquella verdad que le es más intrínseca, estos es, que el teatro se rige por leyes propias y que únicamente sobre el escenario es posible dilucidar las grandes cuestiones que la teatralidad plantea tanto en su dimensión sincrónica como en su consideración a lo largo de la historia del arte dramático.
El estreno de La Entretenida de Miguel de Cervantes, es un elemento visible de esa voluntad de regeneración. Y no solamente porque se trate de recuperar a un clásico o de homenajear al primer genio de España, inigualable -se admite- en su creación novelesca, pero aún incompleto -se dice- en su asimilación de la fórmula teatral de Lope y su escuela. Ni tampoco porque sea un grupo universitario, con perfecta coherencia entre los planteamientos teóricos -que han orientado la formación de los actores y la dramaturgia concreta de este trabajo escénico- y la realización práctica de aquellas sobre el escenario. Ni siquiera únicamente porque la Universidad de Alcalá -precisamente, la propia de una ciudad que es cuna de Cervantes- haya llevado a efecto el hecho singular de crear el Teatro de La Galera y ofrecerlo, con una programación tan regular como coherente, al público universitario, alcalaíno y madrileño en general.
El valor específicamente dramático del trabajo llevado a cabo por el Teatro Estudio de Alcalá, compañía de la universitaria Aula de Estudios Escénicos y Medios Audiovisuales que dirige Ángel Berenguer, deriva -en orden al proceso del arte del teatro- del análisis ejemplar de la obra cervantina y de la lectura escénica subsiguiente llevada a cabo bajo la dirección escénica de Luis Dorrego.
Puesta sobre el escenario, La Entretenida nos muestra tal variedad de planos y tan portentosa articulación de los mismos que toda la magia del teatro barroco broa del escenario a raudales e inunda enseguida, cautivándolo, al espectador. Uno de los ejes de giro de este admirable juego dramático viene dado por el universo dual, constituido por señores y criados. Sorprendentemente, aquellos y estos soportan conflictos -de carácter, aquí predominantemente amoroso- de naturaleza, problemáticamente y tratamiento dramático similares, con preferencia evidente del autor por las figuras de los sirvientes. Habrá que decir muy alto que Cervantes, no sólo formalista genial sino también pensador sin igual, se inclina abiertamente por los siervos. La pugna de estos últimos por la bella fregona reviste mayor importancia dramática, si cabe, que la competencia de los nobles por el amor de la doble Marcela, y su actitud resulta, desde luego, menos ambigua que la de unos amantes que suplantan el conocimiento directo mediante la convención ocultadora de poderes, retratos y cartas. La Entretenida es, pasivamente, la dama; pero aún lo es más, y por propia voluntad, Cristina. La puesta en escena, singularmente atenta a las simetrías y contrastes de la estética barroca, refleja bien, a través de una inteligente disposición escenográfica, la interrelación de estos dos ámbitos que, en el transcurso de la representación, van compartiendo e intercambiando los distintos niveles de espacio escénico diseñado por Miguel Cubero. Pero La Entretenida se muestra, a través del montaje de la compañía de la Universidad de Alcalá de Henares, también y sobre todo como la obra de un talento dramático de primer orden Cervantes -y el escenario es la demostración-, lejos de ser un discreto asimilador de una teatralidad ajena, es un extraordinario creador teatral, dueño de su propia técnica y conocedor de la estética específica de cada género dramático. Si la gracia inimitable del entremés que inserta en la tercera jornada -absolutamente paragonable con los ocho que le acompañaron, en 1615, a la edición de sus ocho comedias- constituye la parte más lúdica y farsesca del juego teatral, a esa teatralidad, ligero pero precisa, ha respondido magistralmente la puesta en escena de Luis Dorrego, disponiendo sobre un escenario polifórmico a todos los personajes de la pieza en una composición que no ofrece ni un solo punto oscuro y posibilita, además, un ritmo trepidante en bailes y lances. Y si la dignidad conferida por Cervantes a personajes, nobles o plebeyos, y la profundidad con que aborda sus conflictos, hacen de la pieza un drama moderno, imposible de reducir -sin delito de lesa teatralidad- al frívolo juego de esteticismo y falsedad al que el teatro oficial está habituando a un público tratado una y otra vez como receptor inmaduro cuyos caprichos habría que halagar, la lectura dramática que la compañía universitaria ha realizado comunica ventajosamente al espectador la estremecedora percepción de unos universos anteriores cuyos matices son evidenciados a través de una interpretación plena de reherimos, cuya raigambre naturalista se equilibra constantemente con la coincidencia del contexto teatral en el que se inscribe.
Adecuadamente formados en sus flamantes periplos actorales y admirablemente entrenados para este montaje por un director que, con la mayor parte de ellos, había formado con anterioridad el equipo de la calderoniana Céfalo y Pocris, estos jóvenes intérpretes evidencian con su actuación soberbia cómo el trabajo actoral es la piedra angular de la concepción teatral moderna. Lydia Navarro, Toñi Ciudad, María Ayuso, Laura Blázquez y Mónica Solé son las actrices cuyos excelentes trabajos tienen adecuada respuesta en las no menos sobresaliente interpretaciones de Pedro Pablo Aguilar, Vicente Pérez, Carmelo Alonso, Carlos Alba, Víctor Navarro, Daniel Moreno, Javier Cabezas, David Lorente, Javi González y David García.
El esfuerzo y el talento de todos ellos, así como el trabajo admirable llevado a cabo por el director Luis Dorrego, deparan una actuación igualmente brillante a lo largo de toda la representación y a través de los múltiples planos de la trama. El verso cervantino, bellísimo y auténtico, resuena en sus bocas con tanta armonía como autenticidad otorgada por una plena interiorización psicológica y lingüística. Mientras, sus cuerpos mantienen la tensión interpretativa en todo momento, haciendo que el espectador -tratado como un receptor maduro al que ni se puede engañar ni es necesario complacer con guiños fáciles- se halle prendido por igual de la voz y del gesto, de la anécdota y del universo escénico. La Universidad de Alcalá, al dar un teatro a la ciudad complutense y a toda la comunidad madrileña, ha dado también algo muy valioso para la historia del teatro clásico: el descubrimiento, a estas alturas, de Cervantes a partir de las auténticas coordenadas de su propia y genial teatralidad".
Manuel Pérez
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